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A young Labrador puppy sitting attentively on a kitchen floor while a person kneels and offers a small treat

Educar a tu cachorro: el primer mes, paso a paso

Care guide · 2026-07-21 · 7 min de lectura

Primero las habilidades para la vida, luego los trucos. En el primer mes en casa, lo que de verdad importa es un transportín seguro, su propio nombre, una rutina para hacer sus necesidades, una boca blanda y un contacto tranquilo con el mundo, más o menos en ese orden. Vale la pena empezar con «sienta» y «ven», pero van por debajo de esas bases, y todo se enseña con premios, en sesiones cortísimas, manteniendo tus expectativas bajas.

Qué enseñar en el primer mes

Empieza por las habilidades que tu cachorro usará cada día, no por las que impresionan a las visitas. El orden útil es: lograr que el transportín se sienta como una madriguera, enseñar el reconocimiento del nombre, crear una rutina para sus necesidades, trabajar la inhibición de la mordida y empezar un par de señales basadas en premios. A lo largo de todo esto, y más importante que cualquier señal concreta, está la socialización, porque su ventana se cierra pronto.

Ayuda separar las habilidades para la vida de las órdenes. Aprender a hacer sus necesidades fuera, quedarse tranquilo solo, tener una boca blanda y estar cómodo con sonidos y superficies nuevas son habilidades para la vida, y moldean al perro adulto mucho más que el «sienta» o dar la pata. Un cachorro de ocho semanas es un bebé con poca capacidad de atención y una vejiga pequeña, así que pon el listón bajo. Buscas un cachorro que se sienta seguro y espere cosas buenas de ti, no una mascota terminada para la cuarta semana.

El transportín como madriguera segura

Un cachorro descansa tranquilo dentro de un transportín de rejilla abierto, forrado con una manta suave y con la puerta abierta

El transportín funciona cuando es una madriguera que el cachorro elige, nunca un sitio al que se le manda como castigo. Dale las comidas cerca, luego dentro, échale algún premio y algo para morder con la puerta abierta y déjalo entrar y salir para que ese sitio solo anuncie cosas buenas. Cuando se acomode dentro contento, cierra la puerta unos segundos cada vez y aumenta poco a poco.

No uses nunca el transportín para castigar ni encierres a un cachorro asustado para luego marcharte, porque una madriguera que te atrapa no es una madriguera. Al principio, mantén cortos los ratos dentro y asocia ese tiempo con algo para morder. Hecho así, el transportín sirve también para enseñarle a hacer sus necesidades, ya que la mayoría de los cachorros evita ensuciar el sitio donde duerme, y te da un lugar seguro donde dejar al cachorro mientras trabajas los ratos a solas.

Enseñarle a hacer sus necesidades como rutina

Enseñarle a hacer sus necesidades es una rutina que llevas tú, no una lección que el cachorro estudia. Saca al cachorro fuera después de cada sueño, cada comida y cada rato de juego, y al menos cada dos horas entre medias. Una guía aproximada de la capacidad de la vejiga es una hora por cada mes de edad más una, así que un cachorro de ocho semanas necesita salidas frecuentes y no se le puede pedir que aguante mucho. Sal con él, espera, y en cuanto termine, prémialo con una golosina y un elogio suave para que la calle se convierta en la opción que paga.

Los accidentes pasarán, y cómo los gestionas decide lo rápido que lo consigues. No riñas nunca al cachorro ni le restriegues el hocico en el desastre: eso le enseña a tenerte miedo, no dónde ir. Limpia con un producto enzimático en lugar de un limpiador doméstico normal, porque la orina del perro contiene marcadores de olor que atraen al cachorro al mismo sitio, y los limpiadores enzimáticos descomponen esos compuestos en vez de solo enmascararlos.

La inhibición de la mordida

Un cachorro mordisquea un juguete de cuerda blando que una persona sujeta con la mano durante el juego

Los cachorros muerden al jugar, y el objetivo de este primer mes es enseñar una boca blanda, no eliminar del todo la conducta. Cuando los dientes te pillen la piel demasiado fuerte, suelta un gañido corto y agudo o simplemente quédate quieto y en silencio un momento, y luego redirígelo hacia un juguete que sí pueda morder. Esa pausa le dice al cachorro que morder fuerte acaba con la diversión, que es exactamente como los hermanos de camada se enseñan entre sí a controlar la presión.

Evita regañar al cachorro, darle un manotazo o sujetarle el hocico, porque todo eso asusta a un perro joven y puede empeorar el mordisqueo. Ten un juguete para morder a mano para tener siempre algo con lo que hacer el cambio, y termina el juego antes de que el cachorro se canse demasiado y se ponga mordelón. Es un trabajo lento que dura meses, así que trata cada redirección tranquila como un avance en lugar de esperar que las mordidas desaparezcan en una semana.

Primeras señales: sienta, ven y el toque de mano

Enseña las primeras señales con comida y elogios, en sesiones de dos a tres minutos, varias veces al día. Para el «sienta», sujeta un premio en el hocico del cachorro y súbelo despacio hacia atrás para que el trasero baje, y entonces marca y premia. Para el «ven», di su nombre y paga bien cada vez que el cachorro llega, para que la llamada signifique siempre algo bueno. El toque de mano, en el que el cachorro toca con el hocico tu palma abierta a cambio de un premio, es una primera victoria fácil y una forma cómoda de mover al perro más adelante.

Usa premios, no correcciones, porque el entrenamiento basado en el refuerzo es el único método con una base científica sólida, y es lo que recomiendan los grupos de medicina del comportamiento veterinaria. Mantén las sesiones cortas y para mientras el cachorro aún quiere más, terminando con algo que haya hecho bien. Incluso un alumno rápido como el Border Collie rinde mejor en ráfagas breves a esta edad, así que corto y frecuente gana a largo y frustrante.

La socialización es la verdadera prioridad

Un cachorro con correa investiga con calma una superficie nueva al aire libre mientras una persona se agacha cerca

La socialización es lo más importante que haces este mes, porque su ventana se cierra pronto. El periodo sensible va desde aproximadamente las tres semanas hasta alrededor de las doce a catorce semanas y está en gran parte cerrado hacia las dieciséis a dieciocho semanas. Durante este tiempo el cerebro archiva las experiencias nuevas como normales o como amenazantes, y los huecos son difíciles de rellenar después. Busca una exposición cuidadosa y positiva a sonidos, superficies, personas de distintos tipos y perros tranquilos y vacunados, dejando siempre que el cachorro se acerque a su propio ritmo y asociando lo nuevo con premios.

Como la ventana conductual se cierra antes de que termine la pauta de vacunación, los grupos de medicina del comportamiento veterinaria aconsejan empezar la socialización pronto, usando entornos seguros y perros sanos en vez de esperar. E ignora a quien te diga que domines al cachorro o que lo tumbes boca arriba. Esa idea viene de una lectura desacreditada de las manadas de lobos en cautividad, que los propios investigadores acabaron desmintiendo, ya que los lobos salvajes viven como familias, no como rivales obsesionados con el rango. El castigo genera miedo, no aprendizaje, así que sé amable y que sea breve.

Preguntas frecuentes

¿Qué se le enseña primero a un cachorro?

Enséñale primero el transportín, su nombre y una rutina para hacer sus necesidades, antes que cualquier truco. Estas habilidades para la vida hacen que el cachorro se sienta seguro y predecible, y todo lo demás se construye sobre ellas. Las señales formales como «sienta» y «ven» vienen después, enseñadas con premios en sesiones cortas.

¿Qué es la regla 3-3-3 en cachorros?

La regla 3-3-3 describe cómo se adapta un perro nuevo, no es un plan de adiestramiento: unos tres días para relajarse, tres semanas para empezar a aprender la rutina y tres meses para sentirse en casa. Es una guía aproximada sobre la paciencia, y cada cachorro varía mucho.

¿A qué edad se empieza a educar a un cachorro?

Empieza en cuanto el cachorro llega a casa, normalmente hacia las ocho semanas. Los cachorros pueden aprender señales sencillas y una rutina para sus necesidades desde el primer día, y la socialización temprana depende del momento. Usa sesiones cortas basadas en premios en lugar de esperar a que el cachorro sea mayor.

¿Cómo se castiga a un cachorro?

No castigues a un cachorro: redirígelo y premia en su lugar la conducta que quieres. Regañar, dar manotazos o tumbarlo boca arriba genera miedo en vez de aprendizaje y puede empeorar los problemas. Interrumpe la conducta no deseada con calma, ofrece una alternativa permitida y premia esa.

¿Cómo hago que mi cachorro deje de morder?

Cuando tu cachorro muerda demasiado fuerte, suelta un gañido o quédate quieto un momento, y luego redirígelo hacia un juguete para morder. Así le enseñas la inhibición de la mordida, una boca blanda, como hacen sus hermanos de camada. Nunca le sujetes el hocico ni lo riñas, y termina el juego antes de que se canse demasiado y se ponga mordelón.

¿Cuánto debe durar una sesión de adiestramiento de un cachorro?

Mantén las sesiones de adiestramiento del cachorro en unos dos o tres minutos, varias veces al día. Los cachorros tienen poca capacidad de atención, así que corto y frecuente funciona mucho mejor que una sola lección larga. Termina cada sesión mientras el cachorro aún tiene ganas, con algo que haya hecho bien.

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