Por qué los ojos de los gatos brillan en la oscuridad, y qué ven en realidad
Los ojos de los gatos brillan en la oscuridad gracias al tapetum lucidum, una capa parecida a un espejo situada detrás de la retina que rebota la luz de vuelta a través de las células que la detectan. Toda la luz que el gato no captó a la ida recibe un segundo pase a la vuelta, y la fracción que se escapa de nuevo hacia ti es ese brillo, o eyeshine, que ves. Con poca luz, eso multiplica casi por dos la luz que el ojo del gato puede aprovechar. Lo que no hace es permitir que un gato vea en la oscuridad total.
El tapetum lucidum
El tapetum lucidum es una capa reflectante de células situada justo detrás de la retina, y funciona como un espejo apuntado hacia los fotorreceptores del ojo. La luz entra por la pupila, atraviesa la retina y, normalmente, la mayor parte de lo que los fotorreceptores no captan se absorbería y se perdería en el fondo del ojo. En el gato, el tapetum refleja esa luz sobrante de vuelta a través de la retina, dándoles a los bastones y a los conos una segunda oportunidad de atrapar los fotones que se les escaparon la primera vez. Los investigadores describen este doble paso como algo que multiplica casi por dos la sensibilidad del ojo con poca luz. El pigmento reflectante del tapetum del gato está formado en parte por riboflavina, una vitamina del grupo B, y esa es una de las razones por las que la luz devuelta tiende hacia una longitud de onda concreta, entre el verde y el dorado. El ser humano no tiene tapetum, y por eso nuestros ojos no hacen nunca esto, y por eso el flash de una cámara nos deja los ojos rojos: sin espejo, el flash rebota en la retina, rica en sangre, y vuelve en rojo.
El eyeshine que notas de noche no es más que la pequeña parte de esa luz reflejada que sale del ojo apuntando de vuelta hacia la fuente de luz, ya sean los faros de un coche, la linterna de un móvil o un flash.
Los colores del eyeshine

El eyeshine suele ser verde o dorado, a veces más cercano al amarillo y de vez en cuando rojizo, y el color depende del gato y no de un juego de la luz. El tono exacto viene de los pigmentos y de la estructura celular del tapetum de cada individuo, y puede cambiar según el ángulo con el que le da la luz. Los gatitos a menudo muestran un reflejo azulado o violáceo que, al crecer, tira hacia el amarillo verdoso. La excepción curiosa es el eyeshine rojo: algunos gatos, sobre todo los gatos blancos de ojos azules y ciertas razas colorpoint como el Siamés, tienen un tapetum poco desarrollado o directamente no lo tienen, así que en lugar de un brillo reluciente como un espejo ves luz roja rebotando en los vasos sanguíneos de la retina, el mismo efecto que da los ojos rojos a las personas en las fotos. Así que si en una foto los ojos de tu gato brillan en rojo mientras los de otro gato brillan en verde, es una variación normal, no un problema de salud en sí mismo.
Cómo de bien ven los gatos en la oscuridad

Los gatos ven entre seis y ocho veces mejor que los humanos con poca luz, y les basta con una sexta parte de la iluminación que necesitamos nosotros para distinguir una escena. Dos cosas lo permiten: el tapetum, que recicla la luz, y una retina repleta de muchos más bastones que la nuestra. Los bastones se encargan de la poca luz y del movimiento, y los gatos los tienen a montones, lo que le viene bien a un animal hecho para cazar al amanecer y al anochecer. Los gatos son crepusculares, más activos en la luz baja y oblicua de esas horas, justo cuando el tapetum se gana el sueldo y las presas están en movimiento. Pero la creencia popular de que los gatos ven en la oscuridad total es falsa. La visión, felina o humana, necesita fotones con los que trabajar, y ningún espejo puede reflejar una luz que no está ahí. Mete a un gato en una habitación de verdad sellada y sin luz y estará tan ciego como tú, obligado a recurrir a los bigotes, el oído y el olfato. Sus parientes salvajes funcionan con el mismo hardware, como demuestran los gatos salvajes de los que desciende.
Qué ven los gatos en realidad
Los gatos ven una versión apagada del mundo, entre el azul y el amarillo, con detalles suaves, no la imagen nítida y a todo color que la gente imagina. Son dicrómatas, con dos tipos de conos en lugar de nuestros tres, así que leen bastante bien los azules y los amarillos pero ven mal los rojos y los rosas, muchas veces como un gris apagado o un tono verdoso. Es una paleta desvaída, no un blanco y negro. El mayor sacrificio es la nitidez. La agudeza visual de un gato ronda entre 20/100 y 20/200, lo que significa que un detalle que una persona ve con claridad a 30 o 60 metros, el gato tiene que tenerlo a menos de unos 6 metros para distinguirlo. Las cosas lejanas se ven difusas. Tampoco consiguen enfocar con nitidez nada que tengan justo delante del hocico, y en parte por eso los bigotes importan tanto para calcular los objetos cercanos y las presas. Lo que los gatos pierden en color y detalle lo recuperan en cobertura y movimiento: un campo de visión de casi 200 grados frente a nuestros 180, y un ojo afinado para captar el más mínimo y rápido movimiento. Una raza criada hacia esa complexión cazadora, como el Bengalí, muestra ese instinto con toda claridad, clavando la mirada en un destello de movimiento que la mayoría de la gente ni notaría.
Las pupilas en hendidura

La pupila vertical en hendidura de un gato es una válvula de luz que se abre mucho más y se cierra mucho más que una pupila humana. Con poca luz se dilata hasta formar un círculo casi perfecto, tragándose el ojo para captar cada fotón disponible y alimentar a los bastones ávidos de luz que hay detrás. Con mucha luz se cierra hasta quedar en una fina hendidura vertical, recortando la luz que entra para proteger una retina que evolucionó para la oscuridad y que se satura con facilidad. El rango es espectacular: el área de la pupila de un gato puede cambiar hasta unas 135 veces entre su apertura máxima y la mínima, mientras que una pupila humana llega a unas 15 veces. Esa forma en hendidura, junto con el tapetum, es toda la razón por la que un gato puede cazar tan tranquilo al anochecer y luego echarse una siesta en un rayo de sol sin deslumbrarse. Observa cómo los ojos de tu gato se reducen a rendijas frente a una ventana y se abren de par en par en cuanto se apagan las luces: estás viendo el mismo sistema que hace brillar los ojos haciendo su trabajo de cada día.
Preguntas frecuentes
¿Por qué brillan los ojos de los gatos en la oscuridad?
Brillan gracias al tapetum lucidum, una capa reflectante detrás de la retina que rebota la luz no absorbida a través de los fotorreceptores del ojo. La parte de esa luz que se escapa hacia ti es el brillo, y a la vez le da al gato una segunda oportunidad de aprovechar la poca luz.
¿Cómo ven los gatos en la oscuridad?
Los gatos ven entre seis y ocho veces mejor que los humanos con poca luz, y les basta con más o menos una sexta parte de la iluminación que necesitamos nosotros. Lo consiguen con una retina rica en bastones y el tapetum lucidum, que recicla la luz que de otro modo se perdería.
¿Los gatos ven en la oscuridad total?
No. Los gatos no pueden ver en la oscuridad completa, porque la visión necesita algo de luz para funcionar y ninguna capa reflectante puede amplificar una luz que no está ahí. En una habitación de verdad sin luz recurren a los bigotes, el oído y el olfato.
¿Qué colores ven los gatos?
Los gatos son dicrómatas y ven sobre todo azules y amarillos, mientras que los rojos y los rosas les aparecen apagados o verdosos. Es una paleta atenuada y desvaída, más que un blanco y negro de verdad.
¿Cómo nos ven los gatos?
Un gato te ve desenfocado y con colores limitados, ya que su agudeza ronda entre 20/100 y 20/200 y distingue mejor los azules y los amarillos que los rojos. En cambio, capta tus movimientos más pequeños mucho mejor que los detalles finos.
¿Por qué salen los ojos de los gatos rojos en las fotos?
El eyeshine rojo aparece en gatos con un tapetum lucidum débil o ausente, muchas veces gatos blancos de ojos azules y algunas razas colorpoint. En lugar del habitual brillo verde dorado de espejo, el flash se refleja en los vasos sanguíneos de la retina y vuelve en rojo.
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