Adiestrar a un gato con clicker: la guía honesta para principiantes
Sí, puedes adiestrar a un gato, y la idea de que no se puede es casi siempre un fallo de método, no del animal. Los gatos aprenden igual que los perros y los delfines: con comida que desean y una señal clara que les dice exactamente qué se la ha ganado. La herramienta es el clicker, un pequeño aparatito de plástico que marca el instante preciso en que tu gato hace lo correcto. Acierta con el momento y un gato aburrido y con pinta de indiferente se convierte en un alumno entusiasta.
Por qué los gatos sí se pueden adiestrar
Los gatos se pueden adiestrar porque responden al refuerzo exactamente igual que cualquier otro animal, solo que trabajan por otra moneda. Un perro muchas veces obedece para agradarte; un gato lo hace porque hay algo para él, normalmente comida. En cuanto aceptas eso, la fama de tercos se cae a pedazos. En laboratorios, refugios y clínicas veterinarias los gatos aprenden a tocar un target, a subirse a una báscula y a quedarse quietos durante las inyecciones, todo con los mismos métodos basados en recompensa.
La ciencia que hay detrás es el condicionamiento operante de toda la vida: la conducta que se premia se repite más a menudo. Lo que hace que los gatos parezcan imposibles de adiestrar es que la gente intenta sobornarlos o reñirles en el momento equivocado, así que el gato nunca conecta la acción con el resultado. Corrige el momento y el mito se evapora. Razas muy comilonas y activas como el Bengala lo captan rápido, pero también un gato atigrado común que dormita en el sofá.
Cargar el clicker

Antes de enseñar nada, "cargas" el clicker para que el sonido signifique que viene comida. Haz clic una vez y luego dale enseguida un premio minúsculo y muy apetecible: una hebra de pollo, un lametón de atún, una miga de carne liofilizada. Repítelo unas cuantas veces a lo largo de uno o dos minutos. Todavía no le pides al gato que haga nada; estás construyendo un reflejo para que solo el clic anuncie una recompensa.
Sabes que ha funcionado cuando tu gato oye el clic y busca al instante el premio. En esa asociación está todo el sentido. Más adelante, el clic marca el instante exacto en que ocurre una conducta, aunque el premio tarde un segundo en llegar, así que el gato sabe con precisión qué se lo ha ganado. Una palabra-señal como "sí" también funciona, siempre que uses siempre la misma palabra y la digas igual. El clicker es simplemente más rápido y más constante que la voz humana.
El target training

El target training, enseñar al gato a tocar con la nariz una varita o la yema de tu dedo, es la primera conducta más fácil y abre la puerta a todo lo demás. Sujeta el extremo de un palillo o de una varita target de verdad a un par de centímetros de la nariz de tu gato. Los gatos son curiosos, así que la mayoría se inclina a olerla. En el instante en que la nariz hace contacto, haz clic y luego premia. Mueve un poco el target cada vez, para que el gato tenga que dar un paso o girarse para alcanzarlo.
En unas pocas sesiones cortas la mayoría de los gatos sigue el target de forma fiable. Esa única habilidad te permite guiar al gato para que baje de la encimera, se suba a una báscula, entre en el transportín o salte un obstáculo, todo sin levantarlo ni forzarlo. Mantén las sesiones en pocos minutos, mejor antes de una comida, cuando tu gato tiene algo de hambre y está motivado, y para siempre mientras aún quiera más. Terminar con una victoria hace que la siguiente sesión sea más entusiasta.
Sentarse, chocar los cinco y acudir a la llamada

Una vez que tu gato hace target, trucos como sentarse, chocar los cinco y acudir a la llamada llegan enseguida, mediante señuelo o captura. Para el sentado, mueve un premio despacio hacia arriba y hacia atrás por encima de la cabeza del gato; a medida que la nariz se eleva, la parte trasera baja de forma natural, y en cuanto toca el suelo haces clic y premias. Para chocar los cinco, sujeta un premio en el puño cerrado cerca del gato; cuando una pata se levante a investigar, marca y premia, y luego moldéalo hacia la palma abierta de tu mano.
Acudir a la llamada es la captura en su forma más simple: asocia una palabra o un sonido concreto al clic y al premio cada vez que el gato se acerca, y empezará a correr hacia ti cuando se lo pidas. Son numeritos simpáticos para lucir, pero la misma técnica resuelve problemas reales: redirigir a una mata a un gato que sube a la encimera, o pedirle que se aparte sin perseguirlo. La constancia importa más que el talento; usa siempre la misma señal y premia la conducta cada vez mientras todavía sea nueva.
Acostumbrar al gato al transportín para ir al veterinario sin estrés
Lo más útil que puedes enseñar es que entre tranquilo en el transportín, y convierte el día del veterinario de un forcejeo en un no-acontecimiento. Deja el transportín a la vista como un mueble más, con la puerta abierta, una manta suave y algún premio dentro, para que deje de ser la caja que solo aparece antes de algo aterrador. Luego usa tu varita target para guiar al gato adentro, haciendo clic y premiando cuando se acerca, después cuando entra y después cuando se acomoda.
Ve poco a poco: premia el entrar, luego cerrar la puerta un segundo, luego levantarlo un instante, repartido en varios días y no en una sola sentada. Un gato que entra en su transportín cuando se lo pides llega a la clínica mucho menos asustado, lo que hace más seguro el trabajo del veterinario y más corta la visita. Este es el resultado que convence a la mayoría de los dueños escépticos de que adiestrar a un gato vale la pena. También es la conducta que veterinarios y clínicas más desearían que los dueños enseñaran.
Por qué el castigo no funciona con los gatos
El castigo no adiestra a los gatos; les enseña a tenerte miedo. Gritar, usar el pulverizador de agua o agarrarlos por el cogote no le dicen al gato qué hacer en su lugar, y los gatos rara vez relacionan la regañina con su propia conducta. Lo que aprenden es que las manos, las voces o tu presencia anuncian algo desagradable, así que se esconden, te evitan y se vuelven más ansiosos, lo que a menudo empeora el problema original. Un gato estresado araña y marca más, no menos.
La alternativa basada en la recompensa funciona porque le da al gato una tarea en la que puede tener éxito. En lugar de castigar a un gato por saltar a la encimera, enséñale y premia una mata en la que sentarse, y haz que la encimera resulte aburrida. El momento y la constancia lo son todo: marca la conducta correcta en el instante en que ocurre, prémiala y repite. Cualquier gato, a cualquier edad, desde un cachorro hasta uno anciano, puede aprender así, así que de verdad nunca es tarde para empezar.
Preguntas frecuentes
¿Se puede adiestrar a un gato como a un perro?
Sí, los gatos aprenden con los mismos métodos basados en recompensa que los perros, pero trabajan por comida más que por agradarte. Usa un clicker o una palabra-señal para premiar el momento exacto de la conducta correcta y la mayoría de los gatos aprenderá a sentarse, a hacer target y a acudir a la llamada.
¿Qué es lo más fácil de enseñar a un gato?
El target training, enseñar a tu gato a tocar con la nariz una varita o la yema de tu dedo, es la primera habilidad más sencilla. Los gatos son lo bastante curiosos por naturaleza como para investigar el target, y en cuanto lo hacen de forma fiable se convierte en la base de casi cualquier otra conducta.
¿Es demasiado tarde para adiestrar a un gato adulto?
No, los gatos de cualquier edad pueden aprender, incluidos los ancianos y los adultos con costumbres muy arraigadas. Los gatos mayores quizá trabajen un poco más despacio, pero el método es idéntico: sesiones cortas, premios minúsculos y muy apetecibles y una señal clara para la conducta correcta.
¿Cuánto se tarda en adiestrar a un gato con clicker?
Muchos gatos captan la primera conducta, como tocar un target, en unas pocas sesiones cortas a lo largo de unos días. El avance depende de mantener las sesiones en un par de minutos, trabajar antes de las comidas cuando el gato tiene hambre y ser constante en vez de hacer una única maratón.
¿Hace falta un clicker para adiestrar a un gato?
No, en lugar del clicker puedes usar una palabra-señal constante como "sí". El clicker solo da un sonido más nítido e idéntico cada vez, lo que le deja más clara tu sincronización al gato, pero sirve cualquier señal siempre que anuncie siempre un premio.
¿Cómo se regaña a un gato que se porta mal?
Olvídate del castigo, que hace que el gato te tema en lugar de cambiar su conducta, y premia mejor la conducta que sí quieres. Para que deje de saltar a la encimera, por ejemplo, enséñale a sentarse en una mata a cambio de premios y haz que la encimera resulte aburrida y poco apetecible.
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