Adiós a los tirones: cómo pasear con la correa floja de verdad
Los perros tiran de la correa porque funciona: se inclinan hacia delante, eso tan interesante se acerca y nosotros los seguimos. La solución se basa en el premio y en una constancia hasta aburrida: paga a tu perro por caminar a tu lado y, en el instante en que la correa se tensa, párate en seco o gira hacia el otro lado, para que tirar no le gane ni un solo paso hacia delante. Sin dolor, sin cacharros que lo arreglan de la noche a la mañana, solo paciencia y repetición hasta que la correa floja se convierte en costumbre.
Por qué tiran los perros de la correa
Los perros tiran de la correa porque tirar los lleva a donde quieren ir. Se apoyan en el arnés, la farola o el otro perro se acercan y nosotros damos un paso; y cada tirón que acaba en movimiento hacia delante es como una pequeña paga. Los perros repiten lo que les paga. Además hay un desajuste de velocidad de fábrica: una persona pasea a unos 3 o 5 kilómetros por hora, mientras que un perro suelto trota más bien a 6 o 10, así que tu ritmo normal para él ya es ir a paso de tortuga. Súmale los olores, los perros que pasan y la pura emoción de estar en la calle, y la correa se tensa antes de que hayas salido de la puerta. Nada de esto es rebeldía ni un intento de mandar: la vieja teoría de la dominancia sobre los perros no se sostiene. Tirar es solo una costumbre que no para de recompensarse.
El reflejo de oposición

El reflejo de oposición es el impulso automático del perro a empujar contra una presión constante: si tiras de él hacia un lado, él se apoya hacia el otro. Es el mismo cableado que permite a los perros de trineo lanzar todo el cuerpo contra el arnés y tirar durante kilómetros. En el paseo se convierte en un bucle: el collar se tensa, el cuerpo del perro responde inclinándose hacia delante, esa inclinación tensa aún más la correa, y vuelta a empezar. La tensión constante es lo peor que le puedes dar a un perro que tira, porque mantiene el reflejo encendido. Por eso tirar hacia atrás de una correa tensa casi nunca funciona: fisiológicamente tu perro está hecho para resistirse. En la práctica, lleva la correa floja siempre que puedas, que cuelgue relajada en forma de J, y rompe la tensión en cuanto empiece en lugar de enzarzarte en un tira y afloja.
El método de parar y premiar

Párate en seco en el instante en que la correa se tensa y no vuelvas a andar hasta que se afloje: ese es todo el método, repetido hasta que se convierte en costumbre. Premia a tu perro por ir a tu lado, dándole premios pequeños y muy apetecibles justo a la altura de tu pierna, para que estar junto a ti sea el puesto mejor pagado del paseo. Cuando la correa se tense, o clavas los pies o giras con calma y caminas hacia el otro lado, para que tirar no compre ni un solo paso hacia delante. En el momento en que la correa se afloja y tu perro vuelve a mirarte, márcalo con una palabra rápida como «sí» y paga. La constancia es donde la gente falla: si tirar funciona aunque sea una vez de cada cinco, le has enseñado la lección de un jugador de casino, y los jugadores siguen apostando. Hecho siempre, el perro aprende la regla sencilla: la correa floja hace avanzar el mundo y la tensa lo congela.
Arneses de enganche frontal y cabezales

Un arnés de enganche frontal o un cabezal pueden hacer los paseos manejables mientras entrenas, pero ninguno de los dos es la cura por sí solo. El arnés de enganche frontal se sujeta a una anilla en el pecho, así que cuando tu perro se apoya, su propio impulso lo gira suavemente de vuelta hacia ti en lugar de lanzarlo recto hacia delante. El cabezal se coloca sobre el hocico y dirige la cabeza, lo que en un perro grande y fuerte puede marcar la diferencia entre un perro paseable y uno imposible. El ajuste importa mucho: un arnés de talla equivocada roza detrás de las patas, y un cabezal necesita una introducción lenta y asociada a premios, o el perro luchará contra él. Piensa en ambos como una gestión que te compra paseos más tranquilos y mejor agarre mientras por debajo ocurre el entrenamiento de verdad. Quítale el equipo a un perro entrenado a medias y el tirón vuelve enseguida, porque el material nunca enseñó la lección: fuiste tú.
Olvídate del collar de estrangulamiento, de púas y eléctrico
Olvídate de los collares de estrangulamiento, los collares de púas y los collares eléctricos: frenan el tirón haciéndole daño al perro, y el trato no compensa. Estas herramientas funcionan aplicando dolor o presión en el cuello hasta que el perro se rinde, lo que reprime la conducta sin enseñarle qué hacer en su lugar. La declaración de postura de la American Veterinary Society of Animal Behavior recomienda el entrenamiento basado en premios y advierte de que las herramientas aversivas conllevan riesgos reales de miedo, ansiedad y agresividad, a veces dirigida contra quien lleva la correa o contra lo que el perro estuviera mirando cuando sintió el dolor. Un perro que aprende que la llegada de otro perro anuncia un tirón en la garganta puede empezar a reaccionar ante otros perros. Los métodos basados en premios funcionan al menos igual de bien para pasear con la correa floja, y sin gastarse la confianza de tu perro para lograrlo. Algunas razas criadas para tirar, como el malamute de Alaska, pondrán a prueba cualquier método, y el enfoque amable gana igualmente, con paciencia.
Preparar a tu perro para que lo consiga
Empieza donde sea aburrido y quítale primero el nerviosismo, porque un perro tranquilo en un sitio soso aprende más rápido que uno sobreexcitado en uno con mucho ajetreo. Haz cortas las primeras sesiones —cinco o diez minutos son de sobra— y practica en algún sitio tranquilo, como el jardín de atrás o un tramo de acera sin gente, bien lejos del desfile de perros y ardillas que hace imposible la concentración. Antes de entrenar, deja que tu perro suelte algo de energía con un juego o un buen rato de olfateo, para que llegue a la lección ya algo asentado y no cargado de energía. Olfatear cansa de verdad a los perros y baja la activación, que es justo lo que quieres antes de pedir concentración. Luego ve subiendo poco a poco, añadiendo distracciones solo cuando la versión fácil esté bien sólida. Aquí la paciencia y la repetición son todo el juego; no hay atajo, pero sí hay meta, y la mayoría de los perros llegan antes de lo que sus dueños esperan.
Preguntas frecuentes
¿Por qué mi perro tira tanto de la correa?
Tu perro tira porque funciona: cada vez que tirar lo acerca a un olor, a una persona o a otro perro, la conducta se recompensa y se repite. Además, los perros caminan por naturaleza más rápido que nosotros, y la presión constante del collar dispara un reflejo de oposición que les hace apoyarse aún más hacia delante.
¿Cómo consigo que mi perro deje de tirar de la correa?
Párate en el instante en que la correa se tensa y no sigas andando hasta que se afloje, para que tirar nunca dé pasos hacia delante. Premia a tu perro con un premio pequeño cuando va a tu lado, haz las sesiones cortas y constantes: cada correa tensa debe congelar el paseo y cada correa floja dejar que continúe.
¿Funcionan de verdad los arneses antitirones?
Un arnés de enganche frontal reduce el tirón girando a tu perro hacia ti cuando se apoya, pero gestiona la conducta en vez de curarla. Facilita los paseos mientras entrenas; quítaselo a un perro sin entrenar y el tirón suele volver.
¿A qué edad empezar a enseñar a un cachorro a andar con correa?
Puedes empezar a enseñar la correa en cuanto el cachorro llega a casa, hacia las 8 semanas, con sesiones cortas, suaves y basadas en premios, en casa o en el jardín. Las costumbres tempranas se fijan, así que enseñar la correa floja desde el principio es más fácil que corregir el tirón después.
¿Los perros dejan de tirar de la correa con la edad?
No, los perros no dejan de tirar por sí solos: es una costumbre aprendida que se refuerza cuanto más se recompensa, no una etapa. Sin un entrenamiento que impida que tirar salga a cuenta, la mayoría de los perros tira toda la vida.
¿Por qué mi perro tira incluso con arnés?
Muchos perros tiran con arnés porque un arnés de enganche trasero les da justo algo contra lo que apoyarse, activando el mismo reflejo de oposición que usan los perros de trineo. Un arnés de enganche frontal, que se sujeta en el pecho, funciona mejor, pero ningún arnés sustituye a enseñarle al perro que es la correa floja la que hace avanzar el paseo.
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