Cruce de apertura
Meter animales no emparentados — a veces de otra raza — para ampliar una reserva genética que se ha quedado demasiado estrecha como para salir de ella seleccionando.
Un libro genealógico cerrado contiene una cantidad fija de variación genética y con el tiempo solo puede perderla. Cuando la población que le queda a una raza desciende toda de un puñado de fundadores, seleccionar contra una enfermedad hereditaria dentro de esa reserva deja de funcionar, porque todo lo que queda está emparentado con todo lo demás.
El cruce de apertura es la salida, y es polémico: supone aceptar animales que según la definición vigente no son de raza pura, para mantener viable la raza. Varios registros han llevado programas controlados de este tipo, siguiendo la nueva línea durante generaciones antes de reintegrarla.