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Pequinés

Pequinés

Un león en miniatura: el perro de manga del emperador, todavía convencidísimo de su rango.

De un vistazo: El pekinés es un compañero toy (3–6 kg) de las cortes imperiales chinas: digno, independiente y cariñoso a su manera discreta bajo su melena de león. Los hogares tranquilos le van mejor: necesita poco ejercicio, cuidado de pelo de verdad y respeto tanto por sus opiniones como por su cara chata.

Datos clave

TamañoToy · 15–23 cm
Peso3–6 kg
Esperanza de vida12–14 años
EnergíaBaja — paseos cortos y suaves
Muda de peloModerada–abundante, estacional
PelajeDoble manto largo con melena · muchos colores, a menudo con máscara negra
GrupoToy · FCI №207 / AKC
OrigenPekín, China
Grupo FCI9 — Perros de compañía · FCI 207

Rasgos de la raza

Sociabilidad

Cariñoso con la familia
Bueno con los niños
Bueno con otros perros
Sociabilidad con desconocidos

Cuidados

Nivel de muda
Esfuerzo de aseo
Salud general
Babeo

Mente

Facilidad de adiestramiento
Nivel de energía
Ladridos
Independencia

El Pekingese en cifras

Los datos del Pekingese que más se buscan — precio, longevidad, peso, muda y colores, en un solo lugar.

Precio

Muy criado: normalmente encuentras una camada en un criador registrado sin largas esperas. Los gastos habituales se mantienen bajos: come poco y el veterinario de rutina sale más barato. Además, su pelo necesita peluquería cada pocas semanas: una partida real en el presupuesto.

No damos una cifra única: el precio real cambia según el criador, la región, la línea de sangre y las pruebas de salud — y adoptarlo cuesta una fracción de una camada de criador. Adoptar es casi siempre la opción más barata.

Longevidad
12–14 años
Peso
3–6 kg
Tamaño
Toy · 15–23 cm
Muda
Moderada–abundante, estacional
Colores
Doble manto largo con melena · muchos colores, a menudo con máscara negra

Carácter

Criado durante siglos para no hacer nada en la corte china salvo estar magnífico, el pekinés es dueño de sí mismo, leal a los suyos y terco de una forma que casi parece de principios. Es cariñoso estrictamente cuando le viene bien: más que una mascota, un pequeño aristócrata residente.

Dato de la raza: Cuando las tropas británicas saquearon el Palacio de Verano de Pekín en 1860, se llevaron a Inglaterra cinco pekineses; uno se le regaló a la reina Victoria y lo llamaron Looty.

Costumbres y manías

La marcha contoneada

Ese andar lento y con balanceo de hombros es de raza: un pekinés no se apura por nadie.

Oído selectivo

Te ha oído perfectamente; solo está valorando si la petición es razonable.

Busca la baldosa fría

Con manto pesado y cara chata, encuentra sin fallo el suelo más frío de cada habitación.

Regazo con cita previa

El cariño se concede, no se exige: gánatelo y la lealtad será profunda.

Salud

El pekinés vive detrás de una cara chata, y eso marca su salud más que ninguna otra cosa: el calor, la humedad y el esfuerzo son peligros de verdad, y muchos pekineses roncan, toleran mal el calor y algunos tienen verdaderos problemas de vías respiratorias. Paséalo en las horas frescas, no dejes nunca que se sobrecaliente, y elige un criador que priorice orificios nasales abiertos y respiración fácil. Los ojos grandes y prominentes van por delante y expuestos, así que mantenlos limpios y atento a las lesiones, y protégele la espalda larga y baja: cógelo sujetando los dos extremos y no dejes que dé grandes saltos desde los muebles. Mantén los pliegues de la cara limpios y secos.

Nutrición

SaludLa cara chata hace que el calor, la humedad y el esfuerzo sean peligros de verdad: pasea en las horas frescas y protégele esos ojos prominentes.
AseoCepíllale la melena y los flecos cada uno o dos días, y mantén los pliegues de la cara limpios y secos.
EjercicioCon paseos cortos y sin prisa y juego dentro de casa basta y sobra; evita las maratones de escaleras y las tardes de calor.
AdiestramientoPaciente, con premios y corto: esta raza coopera cuando la convences, nunca cuando le ordenas.

A un pekinés le basta muy poca comida para mantener el peso, y un pekinés gordo paga cada gramo de más con su respiración y sus articulaciones. Raciona con rigor, pesa las comidas pequeñas y cuenta los premios dentro del total del día: en un perro de 3 a 6 kg, un par de galletas son una comida de verdad. Mantén unas costillas que se noten bajo ese pelo denso, porque con una cara chata y una espalda larga lo delgado no es estético: es lo que mantiene al perro a gusto.

¿Cuánto le doy de comer a un Pekingese? →

Guía del cachorro

Un cachorro de pekinés es pequeño, un aristócrata en formación y más frágil de lo que parece: esos ojos grandes y esa espalda larga piden manos suaves y cuidadosas desde el principio. Mantenlo fresco y no dejes nunca que un cachorro se sobrecaliente, empieza pronto a limpiar los pliegues de la cara y a cepillar el pelo para que ambas cosas sean rutina, y sujétale la espalda al cogerlo. Socialízalo con suavidad y déjalo conocer el mundo a su ritmo; un pekinés criado con respeto se convierte en un pequeño carácter seguro y leal. Mantén el juego suave y lejos de los muebles altos.

Consulta la checklist completa del cachorro →

Adiestramiento

El pekinés se crió durante siglos para ser admirado, no para obedecer, y se adiestra en consecuencia: coopera cuando lo convences y te ignora cuando le ordenas. Mantén las sesiones cortas, pacientes y con premios, haz que lo que quieres parezca idea suya, y no insistas nunca con la repetición. Es lo bastante listo para aprender mucho, y lo bastante terco para fingir que no. Protege la cara chata y no lo hagas nunca trabajar duro con calor, y termina mientras los dos os lo seguís pasando bien.

Más sobre la llamada con refuerzo positivo →

Esperanza de vida

El pekinés vive 12–14 años. Un pekinés puede llegar a una buena edad, y cómo llega depende sobre todo de manejar la cara chata y el peso. Mantén al perro delgado, fresco y lejos del calor del mediodía, protégele los ojos prominentes, mantén los pliegues limpios y secos, y elige un criador que críe por orificios nasales abiertos y unas vías respiratorias más libres. Cuida la espalda larga, adelántate a los problemas con revisiones periódicas en el veterinario, y un pekinés bien cuidado pasa sus años a gusto y con el mando absoluto.

Cruces de Pekingese más populares

Peekapoo

Pekingese × Poodle

Un cruce de compañía pequeño y cariñoso, con un pelo que suelta menos y a menudo un hocico algo más largo que el del pekinés, lo que puede significar respirar mejor. El pelo y la cara cambian de un cachorro a otro; en cualquier caso, vigila el calor.

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Preguntas frecuentes

¿Los pekineses tienen problemas para respirar?

Muchos sí: la cara chata trae ronquidos, mala tolerancia al calor y, en algunos perros, verdaderos problemas de vías respiratorias. Elige criadores que prioricen orificios nasales abiertos y respiración fácil, y gestiona el calor con cuidado.

¿Se llevan bien los pekineses con los niños?

Mejor con niños mayores y tranquilos que respeten su dignidad. No tolera el manejo brusco, y sus ojos prominentes hacen que el juego descuidado sea de verdad arriesgado para el perro.

¿Cuánto cuidado de pelo necesita un pekinés?

Un cepillado a fondo cada uno o dos días, con atención regular a los pliegues de la cara, las orejas y los pantalones. Mucha gente le deja un corte más corto para aligerar la faena.

¿El Pekingese suelta mucho pelo?

Sí: el Pekingese suelta mucho pelo, todo el año o en grandes mudas de temporada. Cepíllalo varias veces por semana y cuenta con pasar la aspiradora a menudo; no es el pelaje ideal para ti si el pelo suelto te echa para atrás.

¿El Pekingese es hipoalergénico?

En realidad no. Ningún perro es realmente hipoalergénico, y el pelaje del Pekingese, que suelta pelo, libera mucha de la caspa que desencadena las alergias. Si alguien en casa es alérgico, no es la raza más fácil para convivir; pasa antes un tiempo con uno.

¿El Pekingese es fácil de adiestrar?

Puede ser todo un reto. El Pekingese es inteligente pero independiente, y prefiere tomar sus propias decisiones antes que obedecer órdenes. Lo que mejor funciona es el adiestramiento con premios y la paciencia; cuenta con que la llamada, sobre todo, lleve su tiempo.

Herramientas y recursos