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Todo en esta colección

Adiestramiento de la llamada del perro: consigue un «ven» que funcione de verdad
Una llamada en la que puedas confiar en una emergencia real, y los hábitos cotidianos que envenenan sin querer la palabra «ven» hasta que tu perro te ignora.

Adiós a los tirones: cómo pasear con la correa floja de verdad
Tu perro tira porque le funciona. Prémialo cuando va a tu lado, párate en seco en cuanto la correa se tensa y olvídate de los artilugios que hacen daño: el método amable que de verdad se queda.

Adiestrar a un gato con clicker: la guía honesta para principiantes
Los gatos son mucho más adiestrables de lo que dice su fama. Con un clicker, premios minúsculos y sesiones cortas, casi cualquier gato aprende.

Cómo enseñar a un gatito a usar el arenero (y corregir los accidentes)
Los gatitos vienen programados de fábrica para usar la bandeja. Prepara el arenero como toca, deja que el instinto haga el trabajo y ten claro qué revisar el día que algo falla.
Tu perro no tira por dominancia
El modelo del macho alfa salió de un estudio de los años cuarenta con lobos sin parentesco encerrados juntos en un zoo, y David Mech, el investigador que lo hizo famoso, se pasó las décadas siguientes intentando desmentirlo. Las manadas de lobos salvajes son familias, y el alfa es un padre. Nada de aquello valió nunca para el perro, y aun así sigue marcando casi todos los consejos que te dan desconocidos en el parque. Un perro tira de la correa porque tirar lo acerca, sin fallo, a donde quiere ir. Ese es todo el mecanismo.
El adiestramiento en positivo funciona porque responde a la única pregunta que el animal se está haciendo de verdad: qué se gana con esto. Marca la conducta en el instante en que ocurre, págala y haz sesiones lo bastante cortas como para dejarlo cuando el animal todavía quiere más. Los gatos aprenden igual, cosa que sorprende a quien lleva toda la vida oyendo que son inadiestrables: con un clicker y unos trozos de pollo, un gato se sube a la báscula o entra en el transportín. El castigo puede tapar una conducta, pero nunca enseña la que debería sustituirla, y con un animal asustado suele costar más de lo que da.
