Captura, esterilización y suelta
Capturar sin sufrimiento a los gatos que viven libres, esterilizarlos y marcarles la oreja, y devolverlos donde se encontraron en lugar de retirarlos o sacrificarlos.
El corte de oreja — una pequeña punta seccionada en recto, hecha bajo la misma anestesia — es la marca de campo que indica que ese gato ya ha pasado por el programa, para no capturarlo y operarlo dos veces. Las colonias con CES dejan de producir camadas, y las peleas y los maullidos de los machos enteros se van apagando.
No está libre de polémica. Las entidades de conservación recuerdan que un gato esterilizado sigue cazando, y eso pesa donde las colonias están junto a fauna vulnerable o junto a una población de gatos monteses con la que pueden hibridarse. Dónde está la colonia decide qué argumento pesa más.