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Dog lying on a terrace in a Mediterranean garden at dusk, the hour when sandflies begin to feed

Leishmaniosis en perros: qué la previene de verdad (y el calendario)

Guía de cuidados · · Actualizado · 9 min de lectura

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La leishmaniosis canina la transmite un flebotomo, un mosquito de dos o tres milímetros que pica en silencio al anochecer. Vuela mal y no hace ruido, y por eso nadie lo espanta. El error que más les cuesta a los perros es dar por hecho que el antipulgas y antigarrapatas que ya usas cubre también esto. Casi nunca es así. Solo un piretroide tópico repele al flebotomo antes de que pique, y un producto que mata al insecto después de la picadura llega tarde, porque una sola picadura basta para entregar el parásito. Aquí tienes qué reduce de verdad el riesgo y cuándo estar atento.

Qué protege de verdad (lee esto primero)

La protección frente a la leishmaniosis depende de frenar la picadura, no de matar al insecto. Es el malentendido más común y más caro del tema. Un comprimido masticable moderno es excelente contra pulgas y garrapatas e inútil aquí, porque el flebotomo pica y luego muere: el parásito ya está entregado. Los estudios sobre las isoxazolinas orales son claros, no tienen efecto repelente. Lo que funciona es un piretroide tópico con acción repelente declarada: permetrina, deltametrina o flumetrina, en collar o pipeta.

La segunda mitad del plan es reducir la exposición en las horas clave. El flebotomo pica sobre todo del atardecer al amanecer, así que en las noches de temporada mantén al perro dentro en las horas punta, y recuerda que pasa a través de las mosquiteras normales: hace falta una malla más fina de un milímetro. Repelente puesto y menos horas fuera al anochecer son las dos cosas que mueven la balanza. Una regla dura: la permetrina no se usa nunca en el gato, ni en un perro que convive con uno, porque el gato no puede procesarla y el resultado puede ser temblores, convulsiones y muerte.

El insecto y el producto adecuado

Primer plano de las manos de un dueño abrochando un collar protector alrededor del cuello de un perro

El flebotomo mide un milímetro y medio o poco más, es peludo, con grandes ojos negros y patas finas, y mantiene las alas levantadas en reposo. Solo pican las hembras. Pica sobre todo al atardecer y de noche, cuando baja la temperatura y sube la humedad, y también muerde dentro de casa de día en una habitación a oscuras. Vuela mal, suele quedarse a unos pocos cientos de metros de donde nació. Dos detalles desmontan muchos consejos: el flebotomo no se cría en agua estancada — vaciar cubos y platos, útil contra los mosquitos, aquí no sirve de nada — porque pone en el suelo húmedo, entre hojarasca, grietas de muros y escombros.

Sobre el producto, los números: una pipeta de permetrina repele unas tres o cuatro semanas, así que hay que reaplicarla cada tres semanas en temporada y ponerla al menos dos días antes de la exposición. Un collar de deltametrina se pone una o dos semanas antes y dura meses. En un ensayo de campo en zona endémica, una pipeta de permetrina y un collar de deltametrina redujeron cada uno el riesgo de infección alrededor de un 84% frente a los perros sin tratar. La prueba práctica es sencilla: lee la etiqueta y busca la acción repelente frente a flebotomos, en vez de dar por hecho que, porque cubre pulgas y garrapatas, cubre también esto. Un perro que duerme fuera en verano — un guardián de ganado como un Montaña de los Pirineos — es el animal más expuesto que existe, y para el que más importa la diferencia entre collar y masticable. Si buscas un perro de vida al aire libre, mira los perros de granja.

La enfermedad y sus tiempos

Veterinario extrayendo una pequeña muestra de sangre de la pata delantera de un perro tranquilo para un análisis de rutina

La leishmaniosis es lenta, y eso es lo que la hace difícil de ligar a una picadura. La incubación va de meses a años, así que un perro picado en unas vacaciones de agosto puede enfermar la primavera siguiente o dos veranos después. Infección no es lo mismo que enfermedad: muchos perros en zonas endémicas llevan el parásito sin llegar a ser casos clínicos, controlados por su propia respuesta inmunitaria.

Cuando se manifiesta, suele empezar por la piel: pelo ralo y descamado alrededor de los ojos, el hocico y el borde de las orejas — el aspecto "de gafas" — junto con heridas que no curan y uñas anómalas, largas y quebradizas. Más allá de la piel: ganglios agrandados, pérdida de peso pese al apetito normal, apatía, hemorragias nasales. El órgano que decide el desenlace es el riñón, y la señal que un dueño sí puede captar es un perro que de repente bebe muchísimo y pide salir de noche. Si tu perro vive o ha viajado a zona endémica, trata el beber súbito como un motivo para analizarlo, no para comprar un bebedero más grande. El diagnóstico es un análisis de sangre, serología cuantitativa y PCR. En zona endémica se aconseja revisar a los perros sanos una vez al año; a un perro que ha viajado hay que analizarlo seis meses después del viaje, porque hacerlo demasiado pronto no lo detecta.

El calendario de riesgo: la temporada del flebotomo

El flebotomo adulto solo está en los meses cálidos, y la temporada es más larga cuanto más al sur y más calor hace. Es la ventana en la que el repelente debe estar puesto: coloca el collar una o dos semanas antes del inicio. Son intervalos orientativos, no fechas exactas, y el mapa de "solo el sur" se ha quedado corto: hoy hay focos también en el interior y el norte.

Sur y Levante (Andalucía, Extremadura, Murcia, Comunidad Valenciana)abril/mayo – octubre/noviembre
Centro (Madrid, Castilla-La Mancha, Aragón, valle del Ebro)mayo – octubre
Norte atlántico (Galicia, cornisa cantábrica) — riesgo bajo pero al alzajunio – septiembre
Alta montañabajo o nulo

El flebotomo pica más del atardecer al amanecer, así que la noche en temporada es el momento clave para resguardar al perro. Y ya no es solo una enfermedad de vacaciones: Madrid tuvo uno de los mayores brotes urbanos conocidos, y los vectores están hoy más al norte y a más altitud que hace una generación. Si convives con el verano mediterráneo, el flebotomo es uno de los peligros de temporada junto al golpe de calor y la procesionaria.

No es contagiosa como se teme, y la vacuna

El perro no te transmite la leishmaniosis lamiéndote, durmiendo en tu cama ni bebiendo del mismo cuenco, y así tampoco se la pasa al otro perro de casa. El parásito tiene que completar parte de su ciclo dentro de un flebotomo antes de poder infectar nada: esa es la respuesta a la pregunta que se hace cualquiera con niños. Existen vías que se saltan al insecto — transfusión, de la madre a los cachorros antes de nacer, monta — pero ninguna es el contacto normal del hogar. Un resultado positivo no es una condena y no es en absoluto motivo de eutanasia: el consenso veterinario internacional de 2025 rechaza sacrificar perros por razones de salud pública.

Sobre el tratamiento, la verdad honesta: suele poner la enfermedad bajo control más que eliminarla. La mayoría de los perros tratados sigue infectada, puede recaer y necesita controles de por vida, normalmente cada tres o cuatro meses el primer año. Muchos viven bien durante años sobre esa base, por eso un perro adoptado del sur con resultado positivo — un Podenco Ibicenco, por ejemplo — es un perro para gestionar, no para rechazar. La vacuna, con honestidad, hace menos de lo que sugiere su nombre: no frena las picaduras ni impide la infección. Está autorizada para reducir el riesgo de que un perro infectado desarrolle la enfermedad activa: en el ensayo de dos años del producto europeo actual, el 4,7% de los perros vacunados desarrolló leishmaniosis clínica frente al 10,2% de los controles. Una reducción real y útil, no un escudo. Por eso las guías tratan la vacuna y el repelente como dos mitades de un mismo plan, no como alternativas. (Nota: la antigua CaniLeish se retiró del mercado europeo en 2021.)

Los gatos: infección común, enfermedad rara

A los gatos los pican e infectan mucho más a menudo de lo que el silencio de la literatura hace pensar. Un estudio multicéntrico de 2024 en el Mediterráneo encontró un 17,3% de más de dos mil gatos con anticuerpos, del 12,6% en Italia al 24,7% en Portugal. Frente a eso, todo el registro publicado de leishmaniosis felina clínica se quedaba en 63 casos. El hueco entre esos dos números es la historia: la infección es corriente, la enfermedad es rara, y los gatos que enferman tienen casi siempre el sistema inmunitario ya ocupado, a menudo por FIV o FeLV.

Para prevenir no hay vacuna felina, y las opciones del perro en gran parte no se trasladan: un collar de imidacloprid y flumetrina se ha estudiado en el gato y es la vía sensata para un gato que sale en zona endémica. Todo lo demás se reduce a la misma regla del resto del texto, solo que más estricta: nunca el producto de permetrina del perro sobre el gato, y nunca un gato que asea a un perro tratado esta mañana.

Preguntas frecuentes

¿Puedo contagiarme de leishmaniosis por mi perro?

No con el contacto normal. El parásito tiene que desarrollarse dentro de un flebotomo antes de poder infectar a alguien, así que lamerte, dormir en tu cama o compartir el cuenco no lo transmite. Los casos humanos en Europa vienen de las picaduras de flebotomo, y las autoridades sanitarias valoran muy bajo el riesgo de convivir con un perro infectado.

¿Cómo se transmite la leishmaniosis al perro?

Por la picadura de un flebotomo hembra infectado, un mosquito de dos o tres milímetros que pica en silencio al atardecer y de noche. Existen vías que se saltan al insecto, pero no son las de cada día: transfusión, de la madre a los cachorros antes de nacer y monta. La transmisión directa de perro a perro por contacto sigue sin demostrarse.

Ya uso un antipulgas y antigarrapatas. ¿Protege frente a los flebotomos?

Normalmente no. Aquí la protección depende de repeler al insecto antes de que pique, y la mayoría de los antiparásitos, sobre todo los comprimidos orales, matan solo después de la picadura, cuando el parásito ya está entregado. Hace falta un piretroide tópico con acción repelente declarada frente a flebotomos: permetrina, deltametrina o flumetrina.

¿La leishmaniosis del perro se cura?

El tratamiento suele poner la enfermedad bajo control más que eliminarla. La mayoría de los perros tratados sigue infectada, puede recaer y necesita controles de por vida, normalmente cada tres o cuatro meses el primer año y luego cada seis a doce. Muchos viven bien durante años sobre esa base, así que un positivo es un plan de manejo, no una sentencia.

¿Cuánto puede vivir un perro con leishmaniosis?

Muchos perros viven años, y algunos siguen infectados sin llegar a enfermar. El pronóstico depende sobre todo de los riñones, ya que el fallo renal es la causa de muerte más habitual, así que pesa mucho lo pronto que se detectó la enfermedad y lo bien que se controla. Un perro diagnosticado en fase temprana con valores renales normales tiene buen pronóstico.

¿Los gatos pueden coger leishmaniosis?

Sí, y la infección es más común de lo que se cree: alrededor del 17% de los gatos analizados en el Mediterráneo tenía anticuerpos. La enfermedad real es rara y se concentra en gatos con FIV, FeLV u otras condiciones que bajan las defensas. No hay vacuna felina, y los productos de permetrina del perro no se usan nunca en el gato.

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