Desliza y todas las fichas se mueven a la vez. Los números iguales se fusionan al chocar: júntalos hasta arriba. Las flechas también funcionan.
El truco que nadie cuenta es elegir una esquina y no soltarla. Mantén ahí tu ficha más alta, construye a su lado una fila descendente y desliza solo en tres direcciones: la cuarta es la que arruina un buen tablero. Tu puntuación no es la ficha a la que llegas, sino todas las fusiones que te llevaron hasta ahí: un tablero ordenado que sigue moviéndose vale más que uno con suerte que se atasca.
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